La Vitamina D

13.07.2018

El proceso de la creación de la Vitamina D se explica de manera rápida y sencilla........... a partir de 1 molécula de colesterol (manos a la cabeza) circulando justo debajo de nuestra dermis, y que al interacturar con la luz solar se altera formando una nueva molécula conocida como COLECALCIFEROL o Vitamina D3.

Es una vitamina liposoluble, es decir, que necesita de la grasa que proviene de la alimentación para una absorción eficaz. Por lo tanto, si nuestra dieta no contiene las cantidades correctas de grasa, la absorción de este nutriente podría verse afectada.


La Vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio. El calcio y el fósforo son 2 minerales importantísimos para la formación normal de los huesos. 


La deficiencia de Vitamina D puede llevarnos a sufrir osteoporosis en adultos o raquitismo en niños. El cuerpo produce la Vitamina D cuando la piel se expone directamente al Sol. Por eso, con frecuencia se denomina la Vitamina de la "luz del sol". La mayoría de nosotros satisfacemos algunas de nuestras necesidades de Vitamina D de esta manera.

Muy pocos alimentos contienen Vitamina D de manera natural. En consecuencia, muchos alimentos son enriquecidos con esta vitamina.

 Los pescados grasos (atún, salmón y caballa) están entre las mejores fuentes de Vitamina D. El hígado de res, el queso y las yemas de los huevos suministran pequeñas cantidades. Los champiñones proporcionan una pequeña cantidad de Vitamina D que puede ser aumentada si han sido expuestos previamente a la luz ultravioleta.

LA Vitamina D se le agrega a muchos cereales para el desayuno, a las bebidas de soja, a los zumos, los yogures y las margarinas.

Puede ser muy difícil obtener suficiente Vitamina D de fuentes alimentarias solamente, por ello,  a veces recurrimos a los suplementos que presentan esta sustancia de 2 formas: D2 o ergocalciferol y D3 o colecalciferol.

Demasiada Vitamina D puede hacer que los intestinos absorban demasiado calcio, lo cual puede provocar niveles altos de este mineral en sangre que tiene como consecuencias:

  • Depósitos de este mineral en los tejidos blandos como el corazón y los pulmones.
  • Confusión y desorientación.
  • Daño a los riñones.
  • Cálculos renales.
  • Náuseas, vómitos, estreñimiento, inapetencia, debilidad y pérdida de peso.


Si cada vez nos da más miedo exponernos al Sol, dejamos la leche entera de vaca a un lado, la mantequilla, los embutidos y comemos cada vez menos pescado, es normal, que seamos deficitarios en Vitamina D.